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Coima del Millón PDF Imprimir E-mail
Por Luis Augusto Weckesser   
Me llegó también lo que suele llegar en estos casos, y pude ver lo que nunca había visto en mi vida ni créo que vuelva a ver: un millón de dólares... como lo refiero en otra parte de este trabajo.--

Es algo que había enterrado en el olvido no muy convencido de que no fuera a trascender ya que hubo un par de testigos de ello, pero que ahora estoy convencido que debo exhumar yo mismo porque un hecho concreto suele valer por cien palabras y ponérselo ante los ojos de la gente como elemento de juicio para que vean como se suele decir " con que bueyes estamos arando... " y como se las gastaban en sus intentos por meterse y corromper justicia, policía, política, profesiones, Etc. de la mano del " poderoso caballero Don Dinero " y lamentablemente en algunos intentos triunfan .-

Me pusieron adelante una gran valija llena de fajos de billetes de dólar .

Simultáneamente me dicen " aquí hay un palo verde, jefe. Si para la mano, esto es para usted... "

Pero no me tembló la pera de ambición ni tampoco se me movió el piso. Es más, me gustó saberme derecho .-

El que me encaraba era un conocido profesional y me dió tanta bronca que le pegué una trompada y lo eché con plata y todo.-

Estoy segurísimo que había un millón por compararlo de una vez que había visto cien mil dólares, que llenaban un portafolio de esos que suele usar la gente por la calle; ésto era aquello multiplicado por un tamaño diez veces más grande, una valija de ésas que en los aeropuertos se usan con una ruedita.-

Fué tanta la bronca que me dió que me faltó serenidad para seguirle el juego, armarle la cama y procesarlo por cohecho, no me dió la cara para simular aceptar el ofrecimiento, entretenerlo y buscar un equipo de filmación, todo obviamente sin que se diera cuenta ; realmente me faltó tiempo para razonar ya que me cayó de sorpresa con el ofrecimiento.-

Además por tratarse de quien se trataba, su importante actividad no me hizo sospechar ni remotamente que éso lo traía a hablar conmigo.-

Lo cierto es que había sido un estallido emocional que se produjo en mi interior por la ofensa que me infiriera mi particular - pero bien particular de verdad - visitante.-

El hombre se fué con su " equipaje " y yo me quedé pensando que iría a suceder ya que era algo probable que hiciera una denuncia por lesiones y también algo no probable en virtud de la otra cognotación que tenía el asunto y que se le iba a destapar.-

En fin, el error estaba cometido y había que esperar el resultado.-

Llamé telefónicamente al juez federal de San Martín en turno de entonces - un hombre grande, muy bueno como juez , honesto e inteligente .-

" Me mandé una macana su señoría " - le dije - y le conté el resto.-

No lo veía pero me lo imaginaba agarrándose la cabeza medio peladita que tenía, mientras me decía por el teléfono " que barbaridad m` hijo... que barbaridad... "
Pero la denuncia no la hicieron.-

Lo cierto, es que el tiempo fué pasando y la historia olvidándose y luego un año después pedí mi retiro de la Repartición y me fuí para trabajar privadamente.-

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